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Ramón de Aguilar

Los sábados, certamen literario

Los sábados, certamen literario

Hace tres sábados (ayer se cumplieron dos semanas), se entregaron en Villatoya los premios del X Certamen Literarios “Emilio Murcia”. En realidad, para nosotros (Eliana y yo), el acontecimiento comenzó el viernes, con la llegada de la ganadora, Puri Novella, que vino con su familia en tren hasta Requena. Juntos viajamos hasta Casas Ibáñez, dejando a un lado Villatoya por la variante nueva, desde la que el pueblo, extendido por el valle, a orillas del río Cabriel, se ve aún más bello de lo que se ha visto nunca. Esa noche improvisamos una cena-tertulia con los componentes del que fuera mi taller literario durante años: David y Loli, los Manolos (Picó y Calomarde), Noelia, Irene… Todos habían leído ya el cuento de Puri y, como siempre, la conversación fue amanea y discurrió por los más imprevisibles derroteros. No estaría mal incorporar esta cena previa con el ganador de cada año, como parte de la entrega de los premios. Manuel Merenciano Felipe, Manolo, llegó a la mañana siguiente, también acompañado de su familia, justo a la hora de la comida. Fuimos a “La Lola”, el restaurante del que siempre digo que voy a hablar algún día en el blog (y lo voy a hacer), pero que ya puedo recomendar a todo el mundo, sin necesidad de entrar en detalles.
Era sábado y llovía. El Centro Social de Villatoya, un año más, se llenó de amigos y, en esta ocasión, la entrega tuvo un toque teatral… Siempre ha habido algún espectáculo acompañando el evento: Un ballet vanguardista, que irritó al entrañable y desaparecido Rodrigo Rubio; Miguel Ángel Ródenas, concertista de guitarra clásica; el quinteto de metales Esbrassiba; cuentacuentos (Ivana), cantautores como Vicent Savall, el chileno Lucho Roa o el inolvidable Rafael Amor; un mago, una soprano acompañada de un pianista… Pero este año fue diferente, este año los actores y actrices de Oleana Teatro, más que acompañar con una actuación, convirtieron la entrega de premios en un montaje teatral que a ratos emocionó hasta las lágrimas y, a ratos, hizo reír… hasta las lágrimas. Los personajes creados por Puri Novella (Las hijas de Irene) y Manuel Merenciano (Ventanas), tomaron vida y se mezclaron con el público. Maribel Rubio, sostén del certamen, nos conmovió una vez más con su análisis certero de las obras, con sus palabras de aliento para los autores y con sus emotivos recuerdos de Emilio Murcia, el que fuera su compañero. Luego, actores, jurados y lectores, autores galardonados y promotores o colaboradores del premio, nos fuimos juntos a cenar, más que nada, para poder seguir hablando hasta entrada la madrugada, hasta que ya no era sábado sino domingo.
Un sábado después (ayer hizo una semana), era yo quien tenía que ir a recoger un premio, el “Dulcinea” que cada año convoca la Asociación Cultural Miguel de Cervantes, en Barcelona, y al que este año me había presentado por tercera vez, pero con más suerte que las anteriores. He escrito bien lo de “tenía que ir” porque, por más que me pesó, al final no pude acercarme hasta el hotel en el que Andrés Amorós iba a dar una conferencia y luego se entregarían los premios. Me hubiera gustado; son esos los mejores momentos para alguien a quien le gusta escribir y, en mi caso, son muy escasas las oportunidades que se me conceden de vivirlos. El relato premiado (Bajo sus viejas botas), se publicará en la revista “Cervantina”, tanto en la edición impresa como en la digital… ya os pondré un enlace en su día, por si alguno de vosotros quiere leerlo y, de paso, os contaré un poco de su historia, que la tiene.
Este último sábado, ayer, no había premios que entregar ni que recoger, así es que planifiqué quedarme en casa todo el fin de semana, para escribir estas líneas, leer periódicos atrasados y, sobre todo, disfrutar con la lectura de dos de esas novelas que, al final, termino recomendando a todo el mundo: La piel fría, de Albert Sánchez Piñol y Broonklyn Follies, de Paul Auster. La primera me la había recomendado insistentemente Laura Plana (tanto recomendarnos libros, cuándo nos dejará que gocemos leyendo su Mar de Amanda); la segunda me la traje del “mercadillo” de Publicaciones Acumán, la última vez que estuve en Toledo, y es uno de esos pocos libros que, lejos de desinflarse al final, va creciendo a medida que éste se acerca… Pero hubo algo más, que tiene que ver con lo ocurrido en los sábados anteriores: A la dirección de Villatoya me llegaron tres ejemplares de Historia de todos, libro antológico en el que aparecen las creaciones seleccionadas en el concurso de relatos breves que, con el mismo nombre, convocan en Azuqueca de Henares, y entre los que se encuentran dos de Miguel Ángel Carcelén y uno mío, Por el este sale el sol, que escribí expresamente para ese certamen y que, para no hacerlo más largo hoy, lo colgaré en el blog dentro de unos días.
Eso sí, no pongo punto final sin explicaros las fotos que aparecen al principio, relacionadas con la entrega de premios de Villatoya y en las que pueden verse (de izquierda a derecha y de arriba abajo), en la primera, en el salón de actos del centro social, con los actores y actrices de Oleana Teatro, Puri Novella en un extremo y yo en el otro, a mi lado Noelia y, detrás nuestro, Manuel Merenciano; Maribel Rubio en el centro. En las siguientes: Noelia, presentadora de la entrega desde hace cinco años, con los ganadores. Puri Novella con su familia. Manolo, con la suya. El escritor asturiano Celso Peyroux, que también nos acompañó este año, junto a Maribel Rubio y otra invitada. Bea, Loli y David, tres de los lectores que colaboraron con el jurado en la selección previa. Llanos, la alcaldesa de Villatoya, en buena compañía. Los actores… sin máscara. Carmen Navalón, alcaldesa de Casas Ibáñez, que nos recibió en su pueblo, junto a su marido y a Ana, mi amiga, “exsocia” en aventuras editoriales y presentadora de la entrega de premios en las dos primeras ediciones.
Aunque todos aparezcamos tan cariacontecidos, nos los pasamos muy bien.

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4 comentarios

Ines -

Querido Ramón,

Felicidades por esos premios y por esas distinciones. Me sentí muy emocionada al leer tu relato de la entrega de premios E. Murcia. Me puse a recordar y me transporté, no me costó.
Estoy tras de una antología de relatos de autores de aquí que se presentará pronto en la feria internacional del libro de Lima. Gente que conozco de aqui escribe sobre lugares que quiero de aquí Por eso me gustarái presentarte a mi gente y a mis tierras de hoy a través de lo que tanto te gusta a ti, un libro.

Siempre un sincero abrazo.

Tu relato de la entrega de premios Emilio Murcia me

carmina -

Hola primo,entro en numerosas ocasiones pero no me decido a escribir,es un medio mas propicio para literatos como vosostros,pero si no lo hago pasaran muchas lunas y no sabras de mi.Me ha gustado leer la reseña del premio Emilo Murcia y no dudo de bien que lo pasasteis,quizas el año que viene acuda.Espero verte pronto,muchos besossss.

Pablo -

Brooklin Follies es uno de los libros que más me han gustado. A partir de ahí, decidí empaparme de Auster.

Tiene muy buena pinta la entrega de premios. A ver si, a otro año, puedo asistir.

Un abrazo.
Pablo.

Miguel Ángel -

Bueno, Ramón, pues enhorabuena por los premios literarios. Siento que no pudieses ir a Barcelona. Espero que Eliana todavía no haya leído uno de los relatos que aparecen en el libro de Azuqueca de Henares, Tolima en el Paraíso. Me permití tomarle prestado el nombre para uno de los personajes. Eliana me parece un nombre muy sonoro y, como alguna vez has comentado, muy parecido a Ailene.
Un abrazo.
PD.- Por cierto, a mi también me mandaron el libro sin ningún tipo de aclaración.
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