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Ramón de Aguilar

Presentación de "Fuera del tiempo" (Francisca Gata Amate)

Presentación de "Fuera del tiempo" (Francisca Gata Amate)

            Hacía años que no volvía al Ateneo de Albacete para presentar un libro. Como la vez anterior, como siempre, se trataba de uno de Gata, de Fuera del tiempo, último poemario publicado de Francisca Gata Amate y premio “Odón Betanzos Palacios” en el 2008… Como la vez anterior, como siempre, en la puerta de la sala, Yoli, de la Librería Universitaria, vendía los ejemplares con una sonrisa y, en el interior, casi lleno (algo inusual en la presentación de un libro), muchas caras amigas, algún periodista, algún escritor local como Eloy M. Cebrián o Juan Lorenzo Collado Gómez.

            La autora me lo puso fácil al presentarme como amigo, como escritor, como editor de su primer libro… Sólo se le olvidó un detalle (quizás ella no lo sabía), aclarar que yo no entiendo de poesía. No es que no me guste la poesía… Es que aún no he pasado de la lectura de los poetas de la Generación del 27, tal vez alguno de la del 50. Siempre he sido malo para esto de los versos… Será que leí a Bécquer demasiado pronto o a Neruda demasiado tarde (ya lo dije una vez).

            Lo que a mí me gusta de Gata son sus novelas, tan duras y poéticas a la vez. Pero aceptar la presentación de su libro me hizo plantearme qué entiendo yo por poesía y darme cuenta de que ésta no lo es si no te despierta emociones; y no te despierta emociones si no es universal… Si alguien nos escribe de su dolor o de sus sentimientos amorosos (por poner algún ejemplo), lo más probable es que nos digamos “¿y a nosotros qué nos importa?” Pero si al leerlo conseguimos sentir que eso mismo es lo que sentimos o hemos sentido y no hubiéramos sabido decirlo mejor, entonces será poesía. La medida de los versos, la rima o la cadencia en la acentuación de las palabras, como el uso de las metáforas, las aliteraciones u otros recursos, no hacen la poesía, pero pueden ayudar al poeta a distanciarse de sus sentimientos para ajustarlos con una técnica que consiga hacerlos de todos sin dejar de ser suyos.

            Pero todo esto no deja de ser una idea que a muchos les parecerá más que discutible y que, por supuesto, no me autoriza a presentar ningún libro de poemas. Así es que si tuve la osadía de hacerlo no fue, obviamente, como experto en poesía, sino en calidad de amigo de Francisca Gata y, un poco también, porque fui el editor de su primera novela, El Palacio de la Sífilis.

            Claro que el que me considere su amigo no quiere decir que sepa mucho de ella. ¿Qué es lo que sé de Gata? Después de tantos años, casi nada que no aparezca en las solapas de sus libros o tecleando su nombre en la correspondiente barra de un buscador de Internet. Es decir…

… Que nació en Monesterio (Badajoz), estudió Geografía e Historia en la Universidad de Murcia y reside en Albacete desde su infancia.

… Que se considera una autora disciplinada y prolífica, a la que inspiran temas como el amor y la muerte.

… Que desde bien pequeña ha sabido que, aunque estudiara otras cosas, su meta era escribir.

… Que escribe siempre por las mañanas, a veces desde las cuatro de la mañana, y todos los días.

… También que es una gran lectora: Capaz de leerse un libro al día… Y esto puedo constatarlo, sin necesidad de ningún buscador, porque de lecturas es de lo que más hablamos las pocas veces que nos vemos, cuando nos llamamos por teléfono y, últimamente, a través del correo electrónico.

      Se publicó, con motivo de su primera novela, que era una escritora de febril imaginación e incansable pluma… Una docena de años después, la lista de sus títulos se va haciendo larga (pese a que no siempre la fortuna la acompaña como autora y sus méritos son mucho mayores de lo que va quedando reflejado). Dejando a un lado sus muchas obras inéditas, diversas colaboraciones y las antologías en las que se le ha incluido, a aquel Palacio de la Sífilis hay que sumarle novelas como Fin del lamento y Ella anda sola, más poemarios como La celda y el mar, El felino dormido y Creación, que antecedieron a este Fuera del tiempo que presentamos el pasado jueves. En definitiva “una verdadera artesana de la lengua que trabaja día a día con tesón y que durante años viene trabajando intensamente para ofrecer a los lectores frases bellamente construidas y personajes magistralmente dibujados”. Ella misma se considera una escritora muy dura, de verbo desgarrado, a quien inspiran los grandes temas, como la muerte y el amor… Pero muy sacados de su lugar convencional, nunca de la manera habitual.

      Todo esto lo mencioné para explicar mi amistad con Francisca Gata… Pero, como antes he dicho (y ella recordó a quienes vinieron a la presentación), también fui el editor de su primera novela; algo que cada día dará más valor a mi propio currículo, porque seguirá siendo así siempre, incluso cuando ella sea una escritora de reconocido prestigio… Y me sentiré tan orgulloso de ello como hoy me siento: Aquella novela, veinte años después, me sigue pareciendo pura poesía; una poesía sin versos (sin versos de Gata, que sí los tiene de Espronceda); una poesía que quizás no tenga nada que ver con la de sus libros de poemas, con los versos que componen este último libro, Fuera del tiempo, que yo ya había leído en la pantalla del ordenador y que, según palabras de la propia autora, prosigue las tendencias actuales y no se deja anquilosar a las ataduras de la rima, de forma que sólo se pliega a la lírica y a cierto ritmo, ya que la rima se encuentra un poco sentenciada porque impide adentrarse en fronteras más profundas y en su ejecución uno siempre corre el riesgo de caer en el ripio.

      Cuando, desde periódicos andaluces y extremeños, nos llegaba la información del premio que al poemario se le había concedido, el primero de la XXIX Edición del prestigioso “Odón Betanzos Palacios”, leí este preciso juicio: “Dicen que el corazón atormentado y en sus últimos hálitos de vida engendra mayor belleza que uno extasiado de felicidad y de vida. Desde esta óptica y el desgarro del sufrimiento, Francisca Gata articula gran parte de la lírica que rezuma Fuera del tiempo”. El premio, como recordó Amalia Migues, la viuda del poeta que le da nombre y que hizo de maestra de ceremonias en la entrega del galardón a Francisca Gata, se precia de contar con un jurado honesto, que antepone la calidad literaria por encima de otras cuestiones más profanas. Así, José Juan Díaz Trillo, como poeta y miembro del Jurado que lo concedió, destacó “la autenticidad” y la calidad literaria que atesora el poemario porque “la belleza se hace con buenas palabras y no con buenas intenciones”.

      A mí se me antojó que ésa era una idea excelente para poner punto final a mi intervención: “la belleza se hace con buenas palabras y no con buenas intenciones”. Pero el acto continuó con la lectura de algunos poemas, las preguntas de algunos de los asistentes, la firma de libros y, finalmente, como no podía ser de otro modo (aún antes de que se descorcharan las botellas de vino), el ingenio, la ironía y el sentido del humor de Gata… Como escribió una vez su entrañable amigo, ya fallecido, el pintor Andrés Sandoval, con motivo de la presentación de uno de sus libros en Cartagena: “La Gata nos  visitó y nos involucró a todos sus amigos con ese desparpajo cachondo y fresco que hacen de la autora una buena tertuliana, llena de plática y cariño”

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3 comentarios

Iluminada -

Hola, Ramón. Aunque dices que no entiendes de poesía, me siento orgullosa de que tú, fueses el primero en tener el atrevimiento de publicarme "LAGRIMAS DE OTOÑO" en tu editorial EDISENA. Siempre te quedaré profundamente agradecida por ello. Ahora, toda mi obra poética, editada e inscrita en el Registro General de la Propiedad Intelectal, la iré dando a conocer a través de este bloc que tengo en Internet. Desde aquí, invito a todos aquellos que quieran visitarme. Un abrazo.


http://iluminada-versosdemialma.blogspot.com

Puri Novella -

Yo también voy a pedirte algún día, si es que llega, que vengas a presentar mi primer libro de relatos, si es que se publica alguna vez y tú quieres venir, claro está.
Un abrazo,
Puri.

Eloy Cebrián -

Ramón, un auténtico placer conocerte. No es tan frecuente pasarlo bien en una presentación literaria, y te aseguro que contigo y con Paqui pasamos un rato delicioso. Estoy preparándote el envío. Mañana me acerco a correos. Un abrazo.
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